jueves, 10 de mayo de 2007

bienestar

las bebidas colas son refrescantes y muy dulces

La Organización Mundial de la Salud alerta sobre los riesgos de exceso de azúcar y sustancias gaseosas. Su consumo exagerado puede provocar obesidad.

Una lata de Coca Cola es todo un símbolo mundial. ¿Quién no ha consumido alguna vez esta prodigiosa bebida, cuya fórmula sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del planeta? Su gran consumo en todo el mundo roza la adicción, al igual que otras bebidas de su misma familia, como la Pepsi, sodas, gaseosas o diversas marcas de tónicas.

Tan es así, que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó hace años de los riesgos de un consumo desmesurado de estas bebidas, sobre todo por su exceso en nivel de azúcares y sustancias gaseosas que pueden resultar dañinas para la salud.

Naturalmente, las grandes multinacionales, gigantes del sector, replicaron de inmediato con su enorme poder comercial. Pero cada vez son más los expertos y nutricionistas que lanzan su alarma sobre un exceso de estas bebidas, en especial para la población infantil y su predisposición a la obesidad o diabetes.

Estos síntomas en la etapa adolescente pueden suscitar también problemas psicológicos como depresión o baja autoestima. El efecto euforizante de las bebidas colas y otros derivados tiene, en ocasiones una reacción contraria.

LAS CRÍTICAS
La Organización Mundial de la Salud fue muy crítica con algunas de estas bebidas que, tan solo en Estados Unidos, son consumidas por casi el 80 por ciento de la población.

Las multinacionales del sector se dedican, según sus críticos, a producir bebidas con escasas ventajas nutritivas y un alto beneficio económico.

Un vaso de agua calmará mucho más la sed que una cola, pero la adicción a estas es tan grande que difícilmente pueden ser combatidas.

La falta de agua es la primera causa de fatiga, que intenta compensarse con el consumo de colas, sodas, tónicas o similares.

Su mezcla con el alcohol es otro de los agravantes. La ingesta masiva de los afamados 'cuba-libres' o 'gin-tonics' puede provocar pérdida de reflejos o memoria, bajada de minerales óseos, anemia, escasez de hierro y dolencias en la metabolización de las proteínas y la sangre.

El color característico de estas bebidas se debe a otro aditivo llamado e-150 asociado a un déficit de vitamina B6. Su carencia es dañina para el rendimiento intelectual y los niveles de glucosa.

Los refrescos de cola contienen una sustancia potencialmente activa, la cafeína, estimulante del sistema nervioso y de una sensación agradable, pero si se ingiere en cantidades excesivas puede provocar insomnio, taquicardias, dolores de cabeza y ataques de ansiedad. Llega un momento en que la absorción de cafeína puede ser nociva, entre los placentero y lo tóxico.

Es por ello que las compañías comercializan cada vez más sus refrescos sin cafeína, ligths o zeros, como reclamo para un consumidor defensor del bienestar y la salud.

Los azúcares se eliminan por fructuosa, un jarabe a bese de maíz transgénico, y se intenta disminuir el gas carbónico que, según la OMS, produce adicción psicológica.

Son datos para tener en cuenta y moderar el consumo.


  • PRECAUCIÓN

EQUILIBRIO. No se trata de demonizar sistemáticamente las bebidas gaseosas, ampliamente consumidas en todo el mundo, sino de moderar su consumo. Una fresca y burbujeante bebida gaseosa puede ser enormemente placentera si no se traspasan los límites. Pero muchas veces hace parte de un menú lleno de calorías: hamburguesa, perro caliente, pizza o papas, que muchos jóvenes consumen a diario, especialmente en países donde los índices de obesidad y diabetes están creciendo de forma alarmante por los malos hábitos alimenticios.

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